¿Debo tener miedo de la fructosa?

 

Cuando la incidencia del síndrome metabólico y la prediabetes comenzó a aumentar en la década de 1960, los nutricionistas concluyeron que el consumo de azúcar era la causa. La conclusión se basó en los mecanismos conocidos por la ciencia para el desarrollo de enfermedades asociadas con una mayor cantidad de dulces en la dieta y la obesidad. Los expertos creían que la adicción al azúcar conduce a una falla en los procesos metabólicos, lo que provoca una disminución de la sensibilidad a la insulina y la tolerancia a la glucosa. Se propuso reemplazar el azúcar con fructosa, que casi no tiene efecto sobre los procesos metabólicos.

La fructosa, el monosacárido más común en la naturaleza, da dulzura a las frutas, bayas y miel. La fructosa artificial se produce a partir del azúcar de mesa y se utiliza ampliamente como edulcorante desde la segunda mitad del siglo pasado. Los jarabes a base de fructosa son especialmente populares en los EE. UU. y los países occidentales: ¡en algunos productos, la proporción de fructosa alcanza el 25%! Los jarabes se agregan inútilmente a las bebidas azucaradas sin alcohol, incluidas las bebidas energéticas, los productos horneados, los postres, los helados, el chocolate, los dulces y otros dulces. No todo el mundo sabe que la fructosa oculta también se encuentra en la mayonesa, el ketchup y el yogur. Como resultado, durante 5 años desde 1999, la proporción de fructosa en la dieta se ha incrementado en casi un tercio, lo que ha provocado un aumento en el número de enfermedades metabólicas, prediabetes, vasos sanguíneos y el corazón. Entre los pacientes había tanto adolescentes como personas no obeso y no adicto a los dulces. Así, el tiempo ha demostrado que la conclusión era errónea. Los científicos comenzaron a buscar otra razón y culpó a la fructosa . Al final resultó que, la fructosa afecta la hormona del tejido adiposo leptina, que estimula el apetito y los antojos de alimentos. Con un consumo excesivo de fructosa, el cerebro no recibe una señal de saciedad, por lo que se come más comida de la necesaria. En el hígado, la fructosa se procesa en grasas, que se depositan fácil y rápidamente.

¿Debo tener miedo de la fructosa?

¿Se puede renunciar a la fructosa?

La conclusión se sugiere: reducir al mínimo el consumo de alimentos con este tipo de azúcar. Pero también significa renunciar a los dulces habituales que aportan calorías y energía. Hay otra salida: compensar el daño de la fructosa con medicamentos que reducen su efecto en el cuerpo. Pero esto tampoco es una solución al problema: tendrás que tomar una pastilla, o incluso más de una, por cada vaso de cola que bebas o bollo dulce que comas.

El caso de la fructosa

No se apresure a sacar conclusiones, porque la fructosa resuelve importantes tareas bioquímicas y desempeña un papel importante en el metabolismo de proteínas, grasas y carbohidratos. La fructosa natural se absorbe mejor debido a la fibra de las bayas y las frutas. Protege contra el desarrollo de diabetes y caries, y también acelera la descomposición del alcohol en la sangre. La fructosa proporciona al cuerpo energía rápida.

En los medios de comunicación e Internet, a menudo se pueden encontrar artículos atacando algunos productos y elogiando otros, pero los alimentos no pueden clasificarse inequívocamente como “nocivos” o “útiles”. Cualquiera que rechace rotundamente las papas debido a su contenido de almidón o los huevos debido al colesterol comete un gran error, ya que ambos productos contienen sustancias útiles necesarias para la salud.

¿Cómo comer bien, sin excluir los alimentos con fructosa y sin atentar contra la salud? Gran consejo: debe recordar una dieta equilibrada y moderación en la nutrición. Comer en cantidades razonables. Junto con suficiente actividad física, ir a gimnasios y caminar al aire libre en cualquier clima, este es el mejor estilo de vida que elimina la acumulación de kilos de más y elimina las enfermedades vasculares y cardíacas y la diabetes.

Breve resumen

¿Se puede renunciar a la fructosa? La conclusión se sugiere: reducir al mínimo el consumo de alimentos con este tipo de azúcar.
El caso de la fructosa No se apresure a sacar conclusiones, porque la fructosa resuelve importantes tareas bioquímicas y desempeña un papel importante en el metabolismo de proteínas, grasas y carbohidratos.